Alrededor de Jimulco

Salvador Hernández Vélez
Salvador Hernández Vélez

El 2 de enero del presente, un grupo de familiares y amigos hicimos un recorrido en camionetas 4×4 que consistió en darle la vuelta completa a la Sierra de Jimulco. El picacho de esa montaña es el punto más alto sobre el nivel del mar (snm) en la Comarca Lagunera. Dicha reserva ecológica cuenta con una gran biodiversidad de flora y fauna. Salimos de Torreón a las siete de la mañana, y regresamos a las seis de la tarde. Pasamos por Matamoros y Viesca, Coahuila, luego atravesamos el Cañón de Ahuichila y la comunidad del Bajío de Ahuichila del municipio de Viesca –esta población se abastece de agua potable de un pequeño manantial ubicado en la ladera de la montaña contigua–.

Después rodeamos el frontón donde se juntan tres estados: Coahuila, Zacatecas y Durango, así como los municipios de Viesca, Mazapil y San Juan de Guadalupe. Seguimos por un camino rústico del lado de Durango –el Estado de Zacatecas apenas lo tocamos en el municipio de Mazapil–, en el municipio de San Juan de Guadalupe nos detuvimos en un pequeño manantial llamado Salitrillo. Hace casi 50 años que existía ahí una vinata donde artesanalmente producían sotol. El agua del lugar está muy salada, hay mucho salitre, su terreno es muy salino, la tierra está como esponjosa, quizás a eso se deba su nombre.

De ahí nos trasladamos a la comunidad de Noria de Rusias –aquí cuentan con un sistema de captación de agua de lluvia constituido por tres estanques. En el primero de ellos se detiene la velocidad del agua; el segundo ayuda como el primero a que se sedimenten los residuos y la tierra que acarrea el agua; y el tercero almacena agua más limpia.

Continuamos nuestra travesía hacia Acacio. En este tramo pudimos contemplar un izotal, es decir, un bosque de palmas chinas (yuccas filiferas). En este sitio hay palmas de casi 10 metros de altura y alcanzan hasta 40 ramificaciones. Son de varios centenarios, sus tallos miden más de un metro de diámetro. La panorámica de este izotal es maravillosa, y resulta musical la manera cómo las hojas de las palmas cortan el viento.

Antes de llegar a Acacio, Durango, hay un pequeño estanque que se alimenta del agua de lluvia de los escurrimientos de la Sierra de Ramírez. En ese lugar existió una hacienda. Todavía hay vestigios de ella. En los huecos de esas paredes de piedra observamos panales de abejas. Desde este punto se alcanza a divisar el Pico del Teyra, tiene una altitud de 2 mil 790 metros snm, el más alto de Zacatecas. Sobre esta montaña se cuentan muchas historias, existe una novela editada en 1873, llamada “El solitario del Teyra”, de José Francisco Sotomayor. Mi abuelo Enrique Hernández, cuando éramos niños mis hermanos y yo, nos emocionaba con los relatos del anciano que habitaba el Teyra. Acacio es un antiguo pueblo minero, por donde pasan las vías del ferrocarril que van de la Ciudad de México a Ciudad Juárez.

Después tocamos tierra coahuilense, parte del municipio de Viesca. Pasamos por el ejido La Mancha, luego por la Presa de Genti, debajo de la cortina está la comunidad de Darias. Desde aquí hasta Torreón ya hay carretera. De Genti al Tanque Aguilereño el camino sólo tiene pavimentado un carril. Los dos almacenamientos de agua se proveen de los escurrimientos del Río Aguanaval. Estas comunidades cuentan con pequeños distritos de riego. Del Aguilereño a Torreón son más de 100 kilómetros.

Más tarde, pasamos por la comunidad La Flor de Jimulco, desde ahí se observa con toda su majestuosidad el picacho que está a una altura de 3 mil 100 metros snm. Ya es parte del Cañón de Jimulco, la otra área del municipio de Torreón –está integrada por ocho ejidos–, ya que este municipio, a diferencia de casi todos los del resto del País, está constituido por dos unidades geográficas. El cañón se ubica al suroeste del Estado de Coahuila. Para llegar a Torreón hay que transitar por una parte del municipio de Lerdo, Durango. En ambos lados de esta hermosa y enigmática sierra se construyeron dos florecientes haciendas: la Hacienda de Hornos del lado de Viesca y la Hacienda de Jimulco en Torreón.

Este recorrido abarca tres estados del País y áreas de seis municipios: Torreón, Matamoros y Viesca de Coahuila; Mazapil de Zacatecas, y San Juan de Guadalupe y Lerdo de Durango. Es un paseo que disfruto desde niño, será porque le tengo un gran amor a los cerros de nuestro semidesierto y por el perfume que emanan las plantas de estas tierras.

jshv0851@gmail.com

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