El yihad que viene

“Ius summum saepe summa est malitia” La extrema justicia es con frecuencia una extrema maldad.

Tomas Bermúdez Izaguirre
Tomas Bermúdez Izaguirre

El espíritu tiene sus ilusiones lo mismo que el sentido de la vista, y del mismo modo que el tacto corrige las de éste, la reflexión y el cálculo corrigen las de aquel. La probabilidad fundada en la experiencia cotidiana, o exagerada por el temor y la esperanza, nos impresiona más que una probabilidad superior que sólo sea un simple resultado del azar.

Así, por pequeñas ventajas no tememos a exponer nuestra vida a peligros mucho menos inverosimiles que el que salga de un volado, y, no obstante, nadie querría preocuparse las mismas ventajas con la certeza de perder la vida, si salieras elegido.

Los acontecimientos actuales de la geopolitica de los que todos somos testigos tienen nuestros jucios una influencia que a menudo nos induce a equivocarnos a la hora de apreciar las causas de la que dependen.

La viva impresión que nos producen apenas nos deja advertir los acontecimientos contrarios a estos observados por los otros. Nunca, nunca son demasiadas las precauciones que se tomen para precaverse contra esta ilusion, una de las fuentes principales del error que esta idea radicaliza y fanatiza el alma colectiva de un pueblo.

Desde que Trump es presidente del vecino pais, los focos de alarma de otro 11-S son desafortunadamente más probables, uno de los sentimientos que ha despertado en la colectividad musulmana es el yihad que se refiere al decreto religioso de guerra, basado en el llamado por parte del Corán para extender la ley de Dios, ha revitalizado al  yihadismo  -pronunciado con h aspirada- es un neologismo occidental utilizado para denominar a las ramas más violentas y radicales dentro del islam político o islamismo, estando caracterizadas por la frecuente y brutal utilización del terrorismo, en nombre de una pretendida yihad, a la cual sus seguidores llaman una «guerra santa» en el nombre de Alá.

La yihad como concepto básico del islam es una cuestión debatida. Tiene dos tipos de acepciones: la «yihad menor» de inspiración violenta, en la que se intentan legitimar los yihadistas, y la «yihad mayor», de interpretación espiritual, que representa el esfuerzo que todo creyente debe realizar para ser mejor musulmán, mejor padre o madre, esposo o persona. Ideológicamente, el yihadismo como doctrina política es un ideario teocrático totalitario de corte «antiliberal» y «antidemocrático» que, según sus críticos, «desprecia sistemáticamente la vida humana».

Por esa razón está considerado por muchos como una de las amenazas más graves a las que se enfrentan las democracias liberales, particularmente en Occidente. Los métodos utilizados para conseguir sus fines son muy variados, siendo los más destacables los atentados terroristas perpetrados en territorio occidental con los que buscan un gran impacto mediático, por esa razón suelen producirse frecuentemente de madrugada o a primera hora de la mañana para que tengan la máxima repercusión en los medios de comunicación a lo largo del día.

Pretendiendo siempre crear una sensación de enorme terror con la que forzar o chantajear a la opinión y voluntad de los gobiernos y sociedades hostiles a sus doctrinas. Una de las tácticas habituales entre los yihadistas es el atentado suicida. Esta táctica se emplea normalmente contra civiles, soldados y funcionarios gubernamentales de los regímenes que superan en poder a los yihadistas y se oponen a sus exigencias.

La táctica del terrorismo suicida es vista por muchos musulmanes como contradictoria a las enseñanzas del Islam, sin embargo los grupos que apoyan su uso a menudo se refieren a esos ataques como operación de martirio.

Los inmolados y sus simpatizantes a menudo creen que los atacantes suicidas, como mártires de la causa de la yihad, recibirán la recompensa de ir al Jannah (paraíso). Señor Trump, un muro en el sur no lo protegerá de esta amenaza. Los Muyahidín ya alegremente pululando están en sus principales orbes.

“Ius summum saepe summa est malitia” La extrema justicia es con frecuencia una extrema maldad.

Comentarios: tomymx@me.com

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