El bullicio de las fiestas decembrinas y la alegría de las cenas familiares fueron la distracción perfecta para que el gobierno se dedicara a perseguir a periodistas y ciudadanos incómodos, encarcelándolos por el “delito” de informar y buscar la verdad
El cierre de 2025 fue solo el preámbulo de lo que nos espera con Morena y su prisa por consolidar el autoritarismo en México. ¡La libertad de expresión está bajo ataque!
Para quienes persistieron en la incredulidad, 2026 será un año donde expresarse libremente implicará una lucha mayúscula de quienes nos negamos a que este régimen termine por demoler la democracia en México.
El bullicio de las fiestas decembrinas y la alegría de las cenas familiares fueron la distracción perfecta para que el gobierno se dedicara a perseguir a periodistas y ciudadanos incómodos, encarcelándolos por el “delito” de informar y buscar la verdad.
Veracruz, Puebla y Michoacán ─estados gobernados por Morena─ se convirtieron en las sedes de una agresiva cacería contra el libre pensamiento. Para ello, han pervertido el derecho penal y las instituciones donde ahora los “jueces del bienestar” están al servicio del oficialismo para acosar y censurar.
La ironía es ofensiva. Mientras para el gobierno el estallido de un coche bomba en Michoacán, con un saldo de cinco muertos y doce heridos, no es terrorismo sino un cotidiano “asunto entre cárteles”; en Veracruz la ley se torció para arrestar a un periodista en plena Navidad bajo cargos de terrorismo, simplemente por cubrir la nota roja.
Ese mismo 24 de diciembre, en Michoacán se ejecutó una orden de aprehensión contra una ciudadana porque con sus manifestaciones incomodó a un funcionario público. La fiscalía alardeó con esta acción por ser la primera vez que se persigue a alguien por un supuesto ataque al “honor” en medios cibernéticos.
Simultáneamente, en Puebla, el derecho penal se confirma como la herramienta predilecta de Morena para censurar. El director del diario e-consulta fue vinculado a un proceso penal porque supuestamente se desconoce el origen del dinero con el que realizó un pago a su abogado.
Nada de esto es producto del azar; es la evidencia de una estrategia sistemática para intensificar el miedo y silenciar el libre pensamiento que tanto les incomoda.
Ante este escenario, el silencio no es una opción, sino una forma de complicidad. Nos toca a todos —ciudadanos, abogados, políticos, académicos y activistas— romper el cerco del miedo. No permitamos que la persecución se normalice ni que nos arrebaten el derecho a buscar la verdad y cuestionar al poder.
El uso del aparato estatal para censurar no es solo una injusticia contra quienes son silenciados; es un ataque directo a la libertad de toda la sociedad.
Cuando la ley y los tribunales se convierten en un arma contra el ciudadano, la verdad y la palabra son nuestra última trinchera para defender la justicia y la libertad.
Abogada y consultora especialista en materia electoral
Web: defensaelectoral.com.mx
X: moni_calles






