Sin discursos, la presidenta Claudia Sheinbaum recorrió hospitales del Istmo para visitar a personas heridas por el descarrilamiento del Tren Interoceánico
Oaxaca, Oax.- No hubo discursos largos ni sonrisas forzadas. Claudia Sheinbaum Pardo llegó vestida completamente de negro al hospital del ISSSTE de Tehuantepec, como señal de luto, respeto y silencio ante la tragedia. Afuera, el calor era intenso; adentro, el ambiente estaba marcado por el olor a hospital y el murmullo de familias que no durmieron desde el descarrilamiento del Tren Interoceánico.
La presidenta aterrizó en helicóptero de la Marina y caminó directo a las áreas donde permanecen hospitalizadas las personas lesionadas. No la acompañaba el gobernador de Oaxaca. Su ausencia fue notoria y comentada en voz baja por familiares y personal médico. En el Istmo, donde la memoria del abandono es larga, la presencia —o la falta de ella— pesa.
Sheinbaum recorrió pasillos, entró a cuartos, se inclinó para escuchar. Habló con personas heridas, con madres, con esposos, con hijos. Preguntó cómo se sentían, qué necesitaban, si estaban siendo atendidos. También se detuvo con médicos y enfermeras, quienes desde el domingo han trabajado sin descanso para atender a decenas de heridos.
La visita incluyó otros hospitales de la región, entre ellos el IMSS de Salina Cruz y unidades que recibieron a personas trasladadas tras el accidente ocurrido en el tramo Nizanda–Chivela, en el municipio de Asunción Ixtaltepec. En total, decenas de pacientes fueron atendidos en al menos cuatro hospitales; algunos ya fueron dados de alta, otros siguen bajo observación médica y los menos trasladados a la capital oaxaqueña.
Durante un breve encuentro con medios, desde la zona militar de Salina Cruz, la presidenta confirmó que el gobierno federal dará un apoyo económico inicial a las personas sobrevivientes, además de garantizar atención médica y acompañamiento a las familias. Dijo que la investigación sigue en curso y que no habrá prisa para reanudar operaciones del tren hasta que se revise por completo la vía.
“Vamos a actuar con seriedad y responsabilidad”, señaló, sin rodeos.
Mientras tanto, en el Istmo, el contraste fue evidente. La presidenta estuvo en los hospitales, caminó los pasillos, escuchó reclamos y silencios. El gobernador, no. En redes sociales y entre los familiares, la pregunta se repitió: ¿por qué no está?
En todo momento se observó al secretario de Gobierno de Oaxaca, Jesús Romero López, –quien por instrucción del mandatario estatal se encuentra desde el domingo en la zona—como uno más de la comitiva, en todo momento detrás, no al lado de la presidenta de la República.
La tragedia del Tren Interoceánico dejó muertos, heridos y comunidades enteras en duelo. Pero también dejó una imagen que hoy recorre el Istmo: una presidenta vestida de negro, sin estridencias, dando la cara en medio del dolor.





