Abel Alcalá H.
Solamente hombres y mujeres libres pueden organizarse, para vivir y alcanzar su máximo desarrollo humano, en una república ordenada por una constitución que les reconozca y garantice sus derechos naturales y humanos públicos y privados y la libertad.
En la actualidad son 193 países miembros de las Naciones Unidas y más del 75% de los países se declaran como repúblicas libres y soberanas y su membresía está abierta a todos los Estados que acepten los términos de la Carta de la ONU.
La Carta está integrada por un preámbulo y 19 capítulos y las enmiendas a los artículos 23, 27, 61 y 109. La Carta mencionada está aceptada y firmada por México por lo cual resulta de importancia, cuando menos, conocer lo que menciona su Preámbulo: “Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles”.
“A reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas”.
“A crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad”.
“Y con tales finalidades: a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos, a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará; la fuerza armada sino en servicio del interés común, y a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos”. fin de la cita.
Luego es compromiso indispensable que un gobierno legal y legítimo de México se sujete y cumpla la Carta de la ONU, y que respete como República la forma de gobierno en la que la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder político a través de sus representantes; Se rige por una Constitución que garantiza la separación de poderes (Ejecutivo, Legislativo, Judicial) y la igualdad de los ciudadanos ante la ley.
A partir de la llegada de una banda de criminales en el año 2018 con elecciones arregladas y manipuladas por diversas mafias del llamado movimiento de regeneración nacional (mo-re-na) y la imposición de una supuesta transformación, los mexicanos han visto disminuir su libertad, sus derechos y la destrucción de instituciones republicanas.
En México nada funciona bien para el pueblo, no funcionan las carreteras; ni los servicios de salud; ni la impartición de justicia; ni la entrega justa de las participaciones a Estados y municipios; ni los aeropuertos; ni las refinerías; ni los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; ni la ayuda al campo, en general nada funciona para el pueblo.
Lo que si funciona para los usurpadores es la concentración y centralización del poder político y económico; del saqueo de los bienes nacionales y la corrupción de las fuerzas militares y policíacas. Todo lo anterior con el objetivo de tener a los mexicanos humillados y sometidos, pues cada vez que destruyen una institución republicana limitan la libertad y los derechos del pueblo.
El propósito de los usurpadores dirigentes narcoterroristas de mo-re-na es acelerar los cambios en la Constitución y en las instituciones vitales del país para lograr la destrucción de la República mexicana y convertirla en una ergástula tipo Venezuela, Cuba o Nicaragua.
A partir de la usurpación del gobierno federal, en el año 2018, por los dirigentes de la 4 T no ha aumentado ni una Libertad ni un Derecho para los mexicanos, y es a cambio de limosnas condicionadas, pánico y terrorismo como estos pérfidos individuos van llevando a la república a transformarse en una cárcel donde su principal alimento diario es y será la mediocridad, la mentira consuetudinaria, la traición y la corrupción. Usted lector dice la última palabra.





